Seis cosas que aprendimos sobre la migración haciendo un programa de entrevistas
- Rede sem Fronteiras
- 20 de set. de 2022
- 4 min de leitura
Por Sujeto Migrante
Todos sabemos que entre teorĆa y prĆ”ctica tiende a haber una distancia, a veces muy grande. Pero al ser migrantes y tener experiencia, es decir, prĆ”ctica, no nos imaginĆ”bamos lo que podrĆamos llegar a aprender sobre la experiencia de la migración cuando nos propusimos hacer Sujeto Migrante TV, un programa de entrevistas a personas migrantes en Uruguay.

Primero lo primero
Pero antes de compartir algo de lo que aprendimos, es importante contarles de dónde vino la idea. Por una parte nos sentĆamos frustrados por la cobertura que habitualmente hacen los medios de la migración la cual nos representa a las personas migrantes casi invariablemente como vĆctimas, potenciales victimarios o solo cifras. Por otra, nos causaba estupor la xenofobia a la que estaban expuestos los migrantes venezolanos en Chile. Las imĆ”genes de gente marchando contra la llegada de migrantes nos parecieron indignantes. Y aunque esta manifestación de discriminación no fue mucho peor que otras que ha habido en otros paĆses de la región, en aquel momento āenero de 2022ā era la mĆ”s reciente.
Entonces, animados por la desazón y, por qué no, la rabia, decidimos aunar la experiencia de un chileno productor audiovisual (Adhemar Cereño) y un venezolano editor de libros (Leroy Gutiérrez) e invitar a algunas personas a que reflexionaran sobre su experiencia como migrantes, sin melodrama, antes las cÔmaras.

Lo que aprendimos sobre la migración
Ahora sĆ, estamos seguros de haber aprendido muchas cosas al conversar con diferentes personas sobre su experiencia como migrantes, pero aquellas que nos resultan mĆ”s fĆ”ciles de poner en palabras son las que comentamos a continuación.
1. Hay tantas experiencias de la migración como migrantes.
Por supuesto que lo pensĆ”bamos, pero no es lo mismo comprobar una y otra vez āen doce oportunidades para ser precisosā que no existe algo como āla migraciónā sino migraciones. Nunca vivirĆ” la misma experiencia una mujer, una persona racializada o una persona que profese el islam que una mujer, racializada y musulmana. Diversas identidades, asĆ como diferentes sistemas de opresión, se combinan para complejizar y complicar las vidas de las personas migrantes.
2. Muchas de las preguntas que nos hacen son incómodas.
De un momento a otro se volvió un leit motiv en las entrevistas el tema de las preguntas que nos hacen a las personas migrantes. Entrevistadas como Olga Guerra y Sinay Medouze estuvieron de acuerdo con que preguntas como «¿de dónde sos?, Āæpor quĆ© estĆ”s acĆ”?, Āæya tienes trabajo?Ā» pueden calificarse como demasiado personales cuando las formula alguien a quien reciĆ©n se conoce y que no sirven realmente para dar el primer paso para el establecimiento de un vĆnculo.
AdemĆ”s, como afirma Stuart Hall en Los sĆ mismos al mĆnimo (Minimal selves), no hay respuestas adecuadas para preguntas como «¿por quĆ© estĆ”s aquĆ?Ā» y «¿cuĆ”ndo volverĆ”s a casa?Ā». Incluso, segĆŗn Hall, la respuesta para la segunda de estas preguntas aparece justo en el instante en que la persona migrante escucha la pregunta. Y es que Ā«Sólo entonces, ella o Ć©l saben, en el fondo, que en realidad nunca volverĆ”n. La migración es un viaje sin retorno. No hay un āhogarā al cual volver. Nunca lo huboĀ».
3. La identidad no se descubre, se inventa y se reinventa.
Por mĆ”s que haya discursos que insistan en que la identidad es monolĆtica e inmutable, al conversar con diferentes personas migrantes, especialmente con Gulnor Saratbekova, nos quedó claro que, como afirma Zygmunt Bauman en Identidad, la identidad es Ā«algo que hay que inventar en lugar de descubrir [ā¦] que construir desde cero o elegir de ofertas de alternativas y luego luchar por ellas para protegerlas despuĆ©s con una lucha aĆŗn mĆ”s encarnizadaĀ».
4.Los migrantes no son mano de obra.
Al ser la migración una experiencia diversa, ninguno de los lugares comunes que se emplean para reducirla permite entenderla cabalmente. AsĆ, no todas las personas que migran pueden calificarse como migrantes económicos, personas que estĆ”n en edad de trabajar y que salen de su paĆs en bĆŗsqueda de mejores oportunidades laborales, pues, como fue el caso de nuestro entrevistado Gabriel PatiƱo, su experiencia migratoria comenzó siendo menores de edad o ya estando jubiladas.
5. Los vĆnculos pueden ser mĆ”s importantes que el bienestar material.
Como dijo de forma mĆ”s que elocuente Carlos Franco, uno de nuestros entrevistados, respecto a la dificultad de hacer nuevas amistades en el paĆs de acogida y, especialmente, durante la edad adulta: Ā«estar solo, sin amistades es muy triste. EstĆ”s como āĀæquĆ© tengo yo?, Āæpor quĆ© estoy aquĆ?, Āæhice todo este esfuerzo para quĆ©?āĀ». No importa cuĆ”nto se valore el individualismo, nuestra vida carece de sentido sin los otros.
6.El valor de la escucha para entender(nos).
Y formando un binomio con el punto anterior, tambiĆ©n aprendimos al conversar o, mejor aĆŗn, al escuchar a otras personas migrantes sobre la importancia que tiene la intersubjetividad para darle sentido a nuestras experiencias. Ā«Sin el Otro, no puede haber sujeto [ā¦] el gesto de compartir, o de intercambiar āla relaciónā, estĆ” en el principio mismo de la interioridadĀ» escribió Michelle PĆØtit en El arte de la lectura en tiempos de crisis. Escuchar que otras personas migrantes han sentido y pensado lo mismo nos ha hecho saber que no estamos solos y que es posible entender(se).
Incluso hemos fantaseado con fundar la Asociación de Migrantes Anónimos (AMA) que organice encuentros para que las personas migrantes intercambien vivencias y reflexionen en compaƱĆa sobre lo que han experimentado.

